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Els Frikinautes

Doraemon, el año pre-universitario: un serial.

 

EPISODIO 1: LA MÁQUINA DE HACER PELOTILLAS

Era una triste tarde otoñal de sábado. Nobisuke, obeso, cincuentón y aquejado de cólicos, ya hacía 35 minutos que se retorcía de dolor ante la puerta del lavabo, y ya no podía más. Su hijo Nobita llevaba allí encerrado más de tres cuartos de hora, y se había pasado los últimos minutos entre jadeos y gritos de "Ya salgo!". En ese preciso momento, Nobisuke no pudo más y abrió la puerta de una patada. La imágen era dantesca, pero Nobisuke se sintió al mismo
tiempo alborozado y avergonzado. Su hijo, Nobita, con una sonrisa que rezumaba paz, se sentaba medio dormido en la taza del water. En sus manos, manchadas de un líquido blanco, estaba su PINGAS, que se levantaba ufanosa y viril hacia los cielos. De sus labios surgió una palabra pronunciada con una dulzura que se diría que salían de un jugoso pedazo gigante de gominola.

- Ahhhhhh... Shizuka...

En resumidas cuentas, el chaval se acababa de hacer una paja pensando en Shizuka. De hecho se hacía dos al día pensando en ella (aunque a veces le hacía cuernos con Sumire Hoshino), y llevaba desde los once años haciéndolo, pero ese era la primera vez que su padre lo veía.

- Míralo, como yo a su edad con su madre! - Pensó Nobisuke a punto de la lágrima. El orgulloso padre se lo hizo encima de la emoción, así que tras cambiarse de pantalones, ayudó al agotado Nobita a subir a su habitación. Una vez lo dejó allí, el aire de otoño desperezó a Nobita. Doraemon se lo miraba.

- Veo que esta vez tampoco ha ido bien, no?

- No.

- Quién ha sido esta vez?

- Ella. Se ha hecho la estrecha. Dice que no está preparada. Y eso que ya estábamos en paños menores y besándonos! Esta chica nunca sabe lo que quiere.

- Bueno, Shizuka es una chica que se piensa las cosas dos veces y...

- Como se nota que no has tenido que pagar el tiempo que hemos pasado en la habitación del hotel.

- Bueno, si tanto urge te puedo traer una cybermeuka del s. XXII.

- Ah, no, yo soy hombre de una sola mujer. Además, me va lo natural.

- Pues no se que quieres que te diga, hijo.

- Pues yo tampoco. Estoy muy aburrido. No tendrás algún invento para pasar el rato? Es que para jugar a la Wii 720 tampoco estoy.

- Bueno, a ver que tenemos por el bolsillico... Ey, esto no lo había probado aún!

Doraemon se sacó del bolsillo... Tan-ta-ra-tantan-TAN-TANTAAAAAAAAN!

- Un día me tienes que explicar por qué suenan ruidos de sintetizador y una fanfarria cuando te sacas algo del bolsillo. De dónde coño salen?

- LA MÁQUINA DE HACER PELOTILLAS!!!

La máquina de marras era una enorme nariz. Nada más.

- Qué ser esto, Doraemon? Mi no tiene ni zorra idea de qué ser.

- Esta máquina es un invento del S.XXII...

- Otro latiguillo. No te habrás estropeado, no?

- ... la cual se trata de un portal de la cuarta dimensión que dá acceso directo a... Bueno, mejor te lo muestro.

Tras lo cual procedió poner uno de sus muñones en uno de los agujeros nasales. Tras rebuscar un poco lanzó una alegre exclamación y sacó una bola de dos kilos
de basurilla nasal. Nobita empezó a tener arcadas mientras Doreamon le decía:

- Este invento del profesor Norimaki cumple el sueño de la humanidad de darse el placer de hacer pelotillas en la intimidad de sus casas y sin que nadie lo
llame cochino.

- COCHINO!

- Quéeeee?! Pero será retrógado el tío este!

- Pero cómo ha podido caer el mundo en esta vorágine de vulgaridad manifiesta, y encima llaman retrógrados a los que tenemos cierta decencia?

- No me vengas con estas, que te pillé la semana pasada haciéndolo hasta que te sangró la nariz-

- Bueno, pues es verdad. Pásame la cosa esta.

Los dos amigos pasaron un buen rato jugando con el aparato. Doraemon en concreto se lo pasaba estupendamente porque siendo un robot no podía hacer pelotillas. Estaba él haciendo una escultura de Dorami cuando la susodicha hermana del gato cósmico se asomó por el cajón para hacer una visita y vió el panorama. La paliza
fué monumental. Doraemon no cayó al suelo hasta que más de la mitad de su piel artificial estuvo arrancada o bien mordida. Incluso le volvieron a salir las orejas, que pensaron "pobre, con el mal rato que ha pasado: regenerémosnos para ponerlo contento". Nobita huyó con el invento. Tras correr un poco por el barrio, nariz en mano, se paró
en el viejo solar para descansar tras la carrera que se había echado. En estas pasó por allí Gegant y vió el invento. Gegant había perdido el carácter violento con los años, pero ahora tenía la mala costumbre de seguir gorroneando, pero porque aquí tó er mundo é güeno y son todos amigos, utilizando la labia y una tremenda fuerza física para quitar
las cosas de las manos y decir "Te lo devuelvo mañana, vale?". Así pues, Gegant se acercó decidido:

- Hola Nobita, mi querido y dilecto amigo. Qué es esa cosa de ahí, un multiesnifador para discotecas?

- Bueno pues es una máquina para hacer bur... - Nobita se sintió violento de golpe y decidió mentir, decisión que lamentaría - Panellets! Para hacer panellets!
Hay un país donde hacen por esta época unos pastelitos que se llaman panellets, y están tan ricos. Mmmmmmmm... Panellets!

- Y tanto. Ya los conozco, ya. Importamos unos cuantos en la tienda, pero llegaron podridos y los usaron en las manifas de la Universidad Internacional de Tokyo para apestar a la pasma. Oye, ya que semos todos amigos, déjame esto. Te lo devuelvo mañana. Adiosito!!!

Y se llevó el aparato. Mientras pensaba en el festín de panellets que se iba a echar, Gegant cantaba lleno de contento:

- Panellets i panellons... César, Basora, Kubala, Moreno i... i... Err.. Hleb! Eso. Hleb.

Nobita se quedó como estaba. Qué mas daría? No iba a llorar por aquello. Cuántos años hacía que no lloraba? Qué tiempos esos. En fin. Se volvió para casa. De camino pasó por delante de casa de los Minamoto. Shizuka barría hojas en la puerta, y al ver a Nobita, lo llamó.

- Ah, Nobita...

- Ho-hola, Shizuka...

- Yo... Lo siento por lo de antes, pero...

- No pasa nada. La culpa es mía. Tengo que respetar tu pos...

- No, no. No me entiendes. Mis padres han tenido que marchar urgentemente, y... No vendrán hasta pasado mañana. Quiero que cenes conmigo, y después... Creo que estoy dispuesta ya. Incluso he ido a la farmacia a por preservativos. Es una suerte que pases por aquí: si te hubiera llamdo por teléfono, aún me lo habría pensado!

- P-p-p-p-p-p-p-p-p-p-p-p-p...

- Venga, cari - Shizuka le cogió la mano - Lo estabas deseando desde 1969. Es tu momento, campeón!

Esa noche, muchos vecinos oyeron unos gritos saliendo de casa de los Minamoto. Dicen que se oyó algo así como "YAAAAAAAAAAAAAH! YEEEEEE-HAHAAAAA! PUES SI QUE VALIÓ LA PENA EL  INVENTO ESE! QUE VIVAN LAS PELOTILLAS, JODER! Y NUNCA MEJOR DICHO: JODEEEEEDEEEEEER! SÍ, SÍ, SÍIIIIIIIIIIIIIIIII!". Otros vecinos no pudieron escuchar, porque huyeron una voz atronadora que decía "CONQUE PANELLETS, EH! BRRRRRRROOOOOOOOOOUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAGHHHHHHH"!

Y s'acabó el cuento de pan y pimiento.

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3 comentarios

crobbicautica -

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sacaramanga -

Conque incesto, eh? De hecho, ya es extraño que los dos robots sean hermanos: en el resto de tebeos de los autores, los personajes no humanos lo que tienen es novia... Tentador, muy tentador.

Penywise -

Podría vivir sin la imagen mental de Nobita haciendose una gayola, por lo demás espectacular.
¿Se tirará Doraemon a Dorami? El rollo incesto vende y yo lo sospeché desde la primera vez que vi esa gata amarilla con voz de cachonda.
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