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Els Frikinautes

Nuevo fanfic: La Revolución Esmeralda (de Urusei Yatsura, para los puretas)

CAPÍTULO 1 - RÉQUIEM

La noche era lluviosa y las botas de suela de goma del soñoliento centinela sonaban a maullido de gata en celo. El hombre se paró a hacer un sigarro y pudo ver la escena.

Del palacete salía un hombre impecablemente uniformado con un traje militar propio de la vieja Europa. Con él, una mujer cabizbaja que lo seguía sumisamente a paso de tortuga, sus piernas temblorosas, su abrigo raído. Un rayo cayó cerca y el
centinela pudo ver tras las volutas de humo azulado un rostro triste y prematuramente avejentado. El par siguió caminando por los jardines estilo Luis XIV. Al centinela le recordaba la película "El verano pasado en Marienbad" (era cultureta el hombre). Mientras se dirigían hacía las vetustas caballerizas del palacete, el centinela tiró la colilla encendida y alcanzó al guardia de la puerta en el cogote, que se fue pegando gritos.

El hombre uniformado y la mujer demacrada sigueron su camino. El guardia de las caballerizas se cuadró marcialmente e hizo pasar al que parecía ser su superior. Cayo otro trueno. El filo la bayoneta añadida a su AK-47 brilló. Podían apreciarse
los salpicones de sangre en éste. El militar y la mujer se llegaron a uno de los establos, y otro guardia abrió la parte superior de la puerta. En el fondo, a penas se podía distinguir una sombra esquelética acurrucada en un rincón, moviéndose adelante y atrás. La ténue luz de una bombilla brilló y la mujer pegó un ligero grito. El militar la abofeteó.

- Usted había pedido verle, no, señora? Pues mírelo y calle. Mire el fruto de su coño de puta roja.

El hombrecillo acurrucado, vestido con ropa de saco manchada de sangre musitaba cosas para si. Era fácil distinguirlo a pesar de su voz baja y
entrecortada. Estaba recitando el himno de la Internacional. De pronto, levantó la cabeza. Estaba rapada al cero, una visible cicatriz, aún rojiza y con los puntos puestos, quedó a la vista de la horrorizada mujer, que se mordió la mano
para no gritar de nuevo, hasta el punto de sangrarle.

El hombrecillo se levantó. Su mirada perdida en el horizonte, sus pensamientos quizá en otros mundos. Pero algo había logrado estimular su matrecho cerebro. Se acercó, tambaleándose, a la puerta, saco la cabeza y puso su horrendo rostro ante el de la mujer. Tras treinta segundos de mirarla, boca abierta, lengua a medio sacar como un perro moloso, goteando como un grifo  con el cual el milagroso antical Kiaskal no hubiera echado ni gota. Al final pudo decir:

- Gggggggmmmmmmammmmmmmá?

El guardia de la puerta empujó para atrás al preso y seguidamente cerró la puerta. La mujer aún tuvo fuerzas para decir:

- Dejénmelo ver un poco más! Dejenme tocarlo!

- Usted se calla. El soborno de mierda que me ha dado aún daba demasiado para esto.

El alto cargo militar acomañaba a la mujer a la salida cuan ésta reaccionó de golpe:

- Qué le han hecho a mi hijo, pendejos, hijos de puta?! Me lo han descompuesto, weones culiaos de mierda! Cabron...

Un certero culatazo del guarda dejó a la mujer semi-inconsciente. Entre él y el enjuto alto cargo la dejarón en el portalón del jardín. Hecho esto, un tercer guarda que los seguía le lanzó un fardo lleno de objetos.

- Aquí están las pertenencias de su hijito querido. Ahora, andá a la chucha, bish!

La mujer recuoperó prontamente, se levantó, cogió el fardo y se fue a la vera del camino. Lo abrió. Todo eran objetos de uso cotidiano salvo uno. El motivo por el que habían arrestado a su hijo. Un libro. Un libro subversivo, según dijeron cuando redactaron la denuncia y los cargos contra su retoño. La mujer lo miró. No lloró. Pata qué serviría? Impelida por un impulso súbito, empezó a cavar en el barro y en el agujero dejó el libro. Mientras lo iba enterrando, en cubierta se podía leer "Réquiem por un campesino español - Ramón J. Sénder". Una vez lo hubo enterrado, se fue en silencio.

El centinela de antes había visto a la mujer enterrando el libro. Él sí que lloraba. Pero en un silencio tan sepulcral como el de la mujer, como el de ese país.
 
CONTINUARÁ

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(Es que os pensábais que podría mantenerme más o menos serio todo el rato?)

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5 comentarios

scaramanga -

Acaso lo dudabas? ;)

Pennywise -

Espero la continuación con ganas, aunque Lamu tendrá algo que ver con el fic? Que ando algo perdido..

scaramanga -

Esa primera frase me dá un miedo tremendo, porque si les dices que no fumas hay gente que se mosquea. Y después dicen que los anti-tabaco somos intolerantes e insolidarios.

Campiooooooooons!!!

Muramasa -

Campions de bàsquet!

Muramasa -

Dam'un sigarro...

Me he quedado con ganas de más.
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