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Els Frikinautes

La Peña que más Empreña va a Andorra. Una serie de fanfics de Lamu.

Episodio 1: Quién se ha llevado mi queso?

Eran las seis de la mañana. La pollería del barrio acababa de abrir y el olor a pollo al ast subía por las pocas ventanas abiertas del bloque de pisos adyacente. En un camastro del tercer piso, una pareja dormía. Él, Ataru Moroboshi, de profesión joven graduado universitario japonés residente en Barcelona por beca de trabajo. Afectado por la crisis y por lo tanto en paro  forzoso, abandonado por una empresa nipona tacaña, avariciosa e hijaputa en un país extranjero. Ella, Lum - Lamu para los amigos - Invader, bellísima extraterrestre rica que de momento intenta dar estabilidad económica a la pareja a base de sablazos a su papá, pero que no lo ha logrado del todo.

El olor a pollería despertó a Ataru, que miró soñoliento a su pareja. Qué cuerpazo. De momento no se estaba arrepintiendo en absoluto de haber sentado la cabeza y haberse  emancipado, cosa difícil a su edad. Enseguida notó el sonido protestón de sus tripas y se fué para la cocina, inspirado por el olor a pollo. Sin embergo, él no quería pollo. Ataru quería queso, y queso del bueno. Recordaba que por la nevera corría un cachito de Pies de Esqueva. En pelotas y perezosamente, se dirigió a la cocina, oscura como el  panorama económico mundial. No se molestó en encender la luz. El queso se vería en todo su esplendor cuando abriera el frigo. Y al abrirlo, algo lo dejó patidifuso y  aterrorizado. Un grito cortó el aire, y Lamu reconoció enseguida la voz de su amado.

- CARIÑÍIIIIIIIN! MI CARIÑÍIIIIIIIN!
 
Elevándose en el aire con lágrimas de preocupación en su cara, y vestida tal y como llegó al mundo (lo que era una delicia de ver, y de tocar, como Ataru comprobaba cada noche) acudió al rescate de su hombre. Ataru estaba tirado en el suelo, desmayado. En una explosión de angustia, Lamu lanzó uno de sus rayos a toda potencia al grito de "CARIÑÍIIIIIN! ME L'HAN DRUGAU!" que reanimaron al acto a su novio. Ataru reaccionó enseguida:

- PERO SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES, TÍA LOCA?!

- Ese es mi cariñín cabreado y medio pirao de siempre, sí!!! - Dijo Lamu satisfecha y aliviada - Pero bueno, qué es lo qué te ha pasado?

- Ay, nena, lo peor que podría pasarme en este puto mundo. Contempla la magnitud de la tragedia!

Lamu miró y no vió nada de raro en la nevera, pero Ataru empezó su dramático monólogo sin darle tiempo a preguntar.

- Ni emmenthal ni gouda ni manchego ni mató ni mascarpone ni stilton ni roquefort. NO HAY QUESO!!!

Lamu se desplomó en el suelo y empezó a tener convulsiones y a patalear debido al ataque de risa provocado por la absurda situación que acababa de vivir.

- Pues a mí no me hace ni puñetera gracia, hija.

Más tarde, el primo de Lamu, Jariten, se presentó en el piso de su primita para hacerle una visita de cortesía. Lamu lo recibió en la puerta.

- Optuyn yoyoyo pfmioc Ten filopaty patafil. Bhm ifturgus yowit haihí.

Claro que lo decía en el idioma de su planeta. Así pues os presentaremos sus diálogos traducidos.

- Hola, Ten-chan, cari. Hoy llegas en un momento de crisis.

- Ah, sí? Vaya.

Lamu le expuso la situación al bebé-adolescente oni. Éste se rió un poco.

- Conociendo a tu novio, ya será menos.

Pero al llegar al comedor, el panorama dejó a Jariten cuanto menos desconcertado.

- Bfmmmmmmm!

- Calla y come!

Ataru, con la mirada perdida e inconsciente de lo que ocurría a su alrededor, se dedicaba a obedecer a un producto de su imaginación que debido a sus preocupaciones se había vuelto real. Era el Sargento Danonino, jefe de las tropas Petit-Suisse, que estaba obligando a Ataru a deshacerse de su síndrome de absitencia láctea mediante la ingestión ininterrumpida de queso fresco de distintos sabores. Jariten tan solo acertó a decir:

- Otia.



Y ahora, unos momentos de descanso.

descansodescansodescansodescansodescansodescansodescansodescansodescansodescansodescansodescanso

Se acabaron los momentos de descanso.



Ataru era ya un ser cubierto de queso fresco multicolor y lleno de granos de grasa. Sus ojos blanquecinos ya no miraban a ningún sitio.

- Ostie, si es lo puto zombi del yogur! - Exclamó Jariten, pretendiendo rebajar la tensión del ambiente. Pero entonces vió a Lamu con una expresión de sufrimiento en el rostro se puso serio y decidió arreglar las cosas a su manera. Acercándose subrepticiamente a Ataru le lanzó una ráfaga de llamas que lo dejó carbonizado al acto. Y Ataru, finalmente, reaccionó.

- Die Henne. - Dijo

- Ese es mi cariñín (otra vez)!

Mientras Jariten tiraba al Sgto. Danonino por la ventana, Ataru se fué a reposar un rato, y al cabo de unos momentos Lamu se presentó en la habitación con una propuesta en la cabeza.

- Cariñín, tengo una idea para que dejes de preocuparte por los quesos.

- Dime...

- Y si nos echamos unas vacaciones? Ya sabes, un viaje romántico, un especie de luna de miel. No la hemos hecho!

- Ya, es que no nos hemos casado aún. A ver si tu padre se enrolla un día de estos, que quiero ver la cara de capullo que pondrá Mendo el día de actos.

- Sería tan bonito... Y podríamos comprar quesos!

Ataru escrutó la habitación durante un rato y se decidió.

- Tienes razón. Decidido! Haremos un largo viaje!

- Oh, Ataru, cariñín...

- Será un viaje romántico, excitante, a una tierra salvaje y cargada de emociones.

- Ooooohhhhhh...

- Nos vamos a ANDORRA.

- Ein? - Dijo Lamu mientras su imagen mental de la Torre Eiffel se transformaba en la de una botella de whisky libre de impuesto.


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