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Els Frikinautes

Miscelánea

Premio Symbelimine

Cuando me pensaba que mi cumpleaños ya había pasado, el tito Pennywise me ha traído otro regalazo: El premio Symbelmine, que los bloggers entregan a sus blogs colegas favoritos. La cosa funciona así:

1.Elegir 7 blogs o sitios de Internet que por su calidad, su afinidad o cualquier razón hayan conseguido establecer un vínculo que desees reforzar y premiar con un y enlazarlos en el post escrito.

2. Escribir un post mostrando el premio, citar el nombre del blog o web que te lo regala y notificar a tus elegidos con un comentario.

3- Opcional: Exhibir el Premio en tu blog.

Como parte de la cadena, me dispongo ya mismo a repartir mis nominaciones. Por desgracia, no sé si llego a 7, así que voy a ser un tanto aleatorio:

CLG Wiki: Entre los administradores está el tito Newave, también conocido como LogicalSmash y Eric S., un guanche (de Canarias, vaya) aún más aficionado a los logos que yo, que con 21 añitos se está haciendo un sitio preponderante en una comunidad con miembros mucho más veteranos. Mención especial también para el Guille Martínez, un pibe macanudo.

Blog Petit... Però Valent!: El blog de mi compañero de facultad, el gran Tidusin, nerd de videojuegos y fan de Madonna y David Bowie que ha logrado incluso estar en un ejercicio de una asignatura de nuestra facultad. A él le dejo este premiazo, que se lo merece.

Otaklub: El foro donde nos encontramos los otakus de la UB, entre ellos el tito Muramasa, a quien Penny también le ha pasado el premio. Va dedicado también a tito Atwenter y compañía, que crearon el blog para que los de la UB no nos durmieramos con solo ver el logo de nuestra querida universidad.

El canal de mi colega Sammy t3h Snake: Vamos a dar dimensión internacional al evento. Un chaval de solo 15 años que desafía todas las convenciones en un país como EE.UU.. sus pelis son un prodigio de originalidad, puse solo usa fotos, flago de fotoshop y mucho Loquendo. Y además también le chiflan los logos!

El blog de mi colega de la Uni Jose: Propietario de la tienda online DASHU, un otaku de aquellos apasionados de verdad.

Mimo en el País de los Huevos Kinder: Mimotaku, un tío con quien comparto bando en la cruzada por la publicación del mnaga clásico, no puede faltar. aunque haga tiempo que no actualiza su blog, esto va para él y su dedicación a la causa otaku-gafapasta.

De momento se me han acabado, así que que solo puedo decir que gracias por el premio y por visitar este modesto blog que tiene tan solo la intención de alegrar un poco el ambiente a veces demasiado caldeado de la red.

 

Inventos prescindibles de los 80/90: Los Fistros. By Santiaguín.

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Uf! Menos mal que he vuelto a tiempo para administrarle un sedante. Ya les había dicho a los médicos que sacar a Santiaguín del psiquiátrico no era bueno, y menos permitirle bloggear en mi sitio como terapia. Que un tío de 41 años vaya creyéndose que es mi sobrino es mú fuerrrte. En fin, mientras lo ato, alguien podría llamar al 061? Gracias.

Scaramanga

 

Inventos prescindibles de los 80/90: El Jiraiya Ninja

 

Entre las cosas “demodé” que van y vuelven según el viento que sopla están los juguetes pegajosos: esas manos (o lo que sea) mocosas con un cordel mocoso las cuales se pegaban en la pared y dejaban su rastro fosforescente allí cual cuesco húmedo en calzoncillos blancos.

En el momento de máximo esplendor de estos juguetitos, allá por el 92, apareció un juguete llamado a hacer sombra a todo eso. Blandiblú? Qué es eso? Manitas con cordel? Mariconadas! Bandai (que entonces ya era guay) se sacó de la manga (nótese el doble sentido) un producto que rompía con todo: el Jiraiya Ninja. Basado en un famoso sendai que creo que no se llegó a emitir en Catalunya (en otras partes de España y Portugal sí, y fue un exitazo. Incluso Viruete lo ha tratado en su web), aquí, la compañía tokiota no se conformó con sacar muñecos articulados. Rizó el rizó: los muñecos de Jiraiya Ninja eran pegajosos y de color negro, cosa que hacía que dejaran un inconfundible rastro en las paredes de las casas, para gozo y regocijo de las abnegadas mamás de los cabrones de los ninios que teníamos ese juguete. Como un moco de minero, el muñecazo se pegaba bien pegado incluso tirándolo con armadura y todo. Porque, sí, los Jiraiya Ninja traían una armadura que les podías sacar y guardar. Entonces podías joder bien a tu madre tirándolos en pelotas (en realidad en  cota de mallas ninja) y admirando el palomino que dejaban en las paredes estucadas del pasillo.

Al final, de tanto lanzarlo, estirarlo y morderlo, el Jiraiya acabó con sus mocos en la basura al cabo de un año y medio, aprox., con gran alborozo de mi progenitora. Aunque poco después, Giocchi Preziosi sacó su respuesta: los Waki Taki (si sabéis inglés veréis que aquí hay un nada sutil juego de palabras), ninjas que se pegaban y bajaban solos por la pared. Pero no eran tan chulos como el Jiraiya, así que cosa inútil por cosa inútil, me quedo con el mío, coño!

Por desgracia no os puedo poner imágenes del muñeco, pues los narutards se han apropiado del término Jiraiya (al parecer hay un malo que se llama Jiraiya por allí) y es muy difícil encontrar juguetes de esta serie, pues de cada 100 resultados, solo 3 son de la serie que busco. Así que lo siento, pero la cosa acaba aquí. Tantos días desaparecido para escribir esta caquita.

 

Voy a estar un par de días de baja, así que el próximo artículo lo hará un colaborador mío, al que quiero agradecer su participación en el blog: mi sobrino Santiaguín.

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FE DE ERRATAS: La banda The Klaxons que nombré en el anterior post era en realidad un trío belga que logró un éxito europeo con la pieza de polka-pop "Clap, Clap Sound". Su líder era Burt Blanca (1944), que había sido el "rockero nacional" belga (como lo han sido Miguel Ríos y Johnny Halliday en España y Francia) y se le ocurrió hacer esto. Como curiosidad, Blanca fué también una gran estrella en algunos países de África. Actualmente está trabajando en un disco de country para celebrar sus 50 años de carrera. Saldrá el próximo año.

Hala, ya está arreglado!


Inventos prescindibles de los 80/90 2: Tuning TV

En 1987 (o así), a un ingente grupo de trabajadores del medio del transporte les dio por dárselas a guays y ser como M.A. Se especula que esta gente aún recorre las calles con sus furgonetas tuneadas en plan chulo. Si Vd. Se siente aburrido, si no hay nada mejor que hacer y encuentra alguno, quizá se puede entretener tirándoles huevos. TA-TA-TA-TA-TA-TA-TA!

LOS QUE SE TUNEABAN LA FURGO COMO LA GMC DEL EQUIPO A O EL RENAULT FUEGO COMO EL COCHE FANTÁSTICO !!!

La furgo del Equipo A: Todos los niños queríamos ser como Mr.T. Todos. Queríamos ser chuletas malhumorados pero de enorme corazón, grandes músculos, cadenas y tirantes al igual que él. Era un tío guay, no había duda. Lawrence Trudeaux (su verdadero nombre) llegó a lograr que muchos niños de todo el mundo se comieran sus verduras porque lo decía Él (verídico:parece que gracias a su carisma, este hombre tuvo bastantes logros en campañas de tipo social).

Sin embargo había un gran problema inherente a este hecho: que muchos adultos también querían ser como él, y especialmente el sector de los transportistas. Porqué, a parte de lo que he dicho de M.A., qué me dejo? Exacto: LA FURGONETA

Y es que la gente es envidiosa, y se decía: "Si estos van con la furgo tan guay, por qué yo no?". Y, en efecto. Las calles se llenaron de furgonetas Citroën (sus acordáis del nene tibetano del anuncio que hacía el signo de la victoria? Pues eso: Genial) o de la marca que fuera pintadas como la del Equipo A (ya se había visto algo parecido con los Simca 1000 y el coche de Starsky y Hutch). Y por si os pansábais que ya no habían, chatines… Aquí teneís: encontradas en Google images, una de BCN, otra de Sabadell y una tercera de Madrid.

Al menos, la de Barcelona es de la misma marca que la de la serie, pero de todas maneras… Y eso no es todo: la cosa se va modernizando.

Combre cutre, compre un Smart tuneao! (con lo bonitos y caros que son y me les hacen esto)

Pero hubo algo peor, oh sí, mucho peor: los que se pensaban que con poner un panel en el Renault Fuego, o en el Rover o el Talbot, se transformaban mágicamente en Michael Knight.

Esto es un montaje cutre que he encontrado por ahí, pero para hacerse una idea de la magnitud de la tragedia, ya vale. Mejor era ESTO:

Yo es que de peque me montaba y lo flipaba. De hecho, aún se ve alguno de estos. Qué grande!

Grandes inventos olvidados de los 80/90

Esta serie es el reverso luminoso de la otra que he creado, e intentaré que ambas discurran paralelas. Esta pretende reivindicar cosas que o no tuvieron éxito o bien acabaron relegadas al olvido, pero que a uno lo han marcado, esta vez para bien.

Episodio 1: Popeye y Bang Bang

Cada vez veo menos marcas de chicle. Parece que  ahora todo el mundo le da al Trident, al Boomer y a cuatro marcas más. Qué ha sido de esos chicles que vendían en los colmados y en los quiscos: estaba el Chew, el Bubble Dubble, el Bobaloo – que aún existe pero va de capa caída – o los que estaban basados en series de la tele y traían calcomanías que decían que llevaban droga para que una secta de monjes satánicos neonazis te dominaran el cerebro. Pero entre estos había uno que destacaba especialmente…

Tiempos de decadencia

EL BANG BANG: Eran cuadrados, venían en paquetitos de 5 y costaban 5 duros. Los había de muchísimos sabores: Fresa, menta, naranja, lima y limón (eran verdes con relleno amarillo: una delicia visual), cola… Y los mejores: los de pica pica. En realidad eran de cola, pero traían un relleno de pica pica que era lo más fuerrrrte tras los Peta Zetas: fuerte, ácido… Era como un Fisherman’s Friend pera niños. Además, que eran unos chicle de lo más coloridos: chillones de verdad. Y hacían unos globazos que si te explotaban en las narices no te sacaban la goma de la cara ni con K7. A finales de los noventa, ante el aluvión de sabores que Boomer empezó a sacar, los Bang Bang cayeron en decadencia y lentamente dejaron de venderse tras un tiempo estando en paquetes individuales. Aquellos que nos criamos con el Bang Bang, así y todo, no lo olvidamos, y recordamos la cancioncilla del anuncio, que era una especiae de rap satánico (bangbangbangbangbangbang-pica-pica-bang-bang… Como susurrado).

Pero eso no es todo. Vamos a ir más atrás en el tiempo. A finales de los 80, Popeye era un personaje que podías ver en cualquier lado: en los anuncios de espinacas Frudesa (que haría un yanqui como Popeye comprando espinacas congeladas en un supermercado español? El anuncio era intrigante…), en las cajas de las susodichas espinacas, en la mortadela Revilla (qué mala era esa mortadela Popeye! Tenía al marino dibujado con la grasilla. No tengo un buen recuerdo de ella) y en un chicle. Pero en una clase de chicle que era… Bueno…

I yam what I yam and that’s what I yam.

EL CHICLE DE POPEYE: venía en bolsas de unos 150 gramos ilustradas muy chillonamente. Dentro de la bolsa había un enorme puñado de tiras de chicle verde con sabor a fresa que te duraban hasta dos o tres días si calculabas bien. Era una maravilla: por un precio bajo, una cantidad enorme de chicle. Era casi inacabable!!! Me lo compraba mi abuela en la panadería. Un día de estos tengo que preguntarle si se acuerda.

Dejo para el final una mención especial al chicle pepitas: venían en un saquito con una cuerda que podías usar para cerrarlo. Habían 15 o 20 chicles diminutos de color amarillo chillón que duraban lo suyo, también. Eran algo así:

Y mientras en internet muchos añoramos los caramelos de cuba libre y los Chimos (QUÉ GRANDES LOS CHIMOS Y ESE "PALOTE" ALTERNATIVO DE NARANJA Y FRESA!). Ahora solo se masca Trident. Como dice con mala folla Stewie Griffin: “Ah, mira, Trident, chicles Trident. Dices… Oh, me apetece algo dulce, sí, ME TOMARÉ UN TRIDENT”. GRFTX!!!  

Y en el próximo episodio, el mejor producto de gasolinera nunca sacado: LA GLORIOSA CASSETTE DEL INSPECTOR GADGET!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Nueva serie: Los inventos prescindibles de los 80/90

Episodio 1: El Telepick y la cámara de las Tortugas Ninja

 


Allí estaban siempre, en el supermercado o en la tienda de electrodomésticos, esperando al pringao que los sacara del escaparate/estantería y los shefara a caasa (ese Rodolfo Langostino!): los aparatos inútiles que NO marcaron nuestra infancia, pero que recordamos por ser tremendamente. Fueron productos incomprendidos o mierda pura? Pues no sé. Vamos a ver:

La Valenzuela con cara de no entender ni papa de para que sirve eso

El Telepick (y el TeleTrébol): Era alucinante. Sí. Esa era la palabra. Alucinante. Para un niño de 10 años, en aquel lejano 1993, aquello debía ser la repolla. Ya le había llamado la atención el Teletrébol que permitía votar en “Su Media Naranja” y que incluso le podría hacer crecer cabello a Jesús Puente si la cosa iba a más, y todo con un aparatito que servía de llavero, pero entonces apareció esa cosa que parecía el decodificador del Plus pero que resultaba tan emocionante como la Mega. Era el Telepick. Una versión mala de la canción de Bobby McFerrin (sí, esa, la de siempre) nos tentaba a venir al Telepick. Con el aparato se podía saber la programación, se podían imprimir las recetas de Arguiñano, se podía apostar al fúrgo y ganar premios con Rafaella Carrá y los dibujos de El Príncipe Valiente. Era la televisión interactiva “at its best”, el futuro en casa. Cuando salía el sonriente muñecote amarillo y negro con cabeza de tubo catódico me moría de envidia imaginando los premios que lloverían en millares, qué digo millares, millones de hogares que poseyeran esa maravilla maravillosa.
Yo rogué a mis padres que lo compraran. NECESITABA eso: con sus premios sería la envidia del cole, con sus datos tendría la programación más fiable: más que en el TP!!!
Y mi madre podría cocinar cada día las especialidades del hombre del perejil, y yo podría jugar a adivinar si el Barça ganaba y… No coló. Gracias a dios; porque a los pocos meses, los pijos poseedores del Telepick se lo tenían que meter no por el orto, no, sino por el prepucio directamente. Era una mierda inútil que escupía papelitos al pulsar botones en un mando, una especie de CD-I Philips bastardo sin el encanto cutre de éste.
El que ganara premios, espero que los haya disfrutado. Yo al menos he disfrutado riéndome de lo burro que podía llegar a ser cuando era pequeño.



La cámara de las Tortugas Ninja: La leche! Una cámara mágica que cuando hacías fotos podía hacer aparecer a Leonardo, Donatello, Michelangelo y Raphael a tu vera… El diseño era lo más, con aquel color verde fosforito y el jerolo de mi tortuga favorita, Raphael, al lado del objetivo. Y cuando hacías una foto, tachán! Una imagen de uno de los héroes te acompañaba! Todo era acadabrante cuando un fatídico día ví un foto hecha con esa cámara: solo saía Michelangelo, cosa que hacía que no pudieras distinguir cuál era, y encima siempre salía lo mismo: la tortuga mutante saludando como un idiota (y Mick hacía chistes malos pero no era idiota). Hasta a mis 7 u 8 años vi clara la parida. Ahora lo que deseo es que salga una cámara que haga salir a April O’Neal a mi lado, con ese mono ajustadito (o en su defecto a Irma, que me daba morbillo… De hecho, creo que aún me lo da).

En el próximo capítulo os hablaré de unas clases muy especiales de tuning, que a la larga quizá iniciaron la moda actual.

De jugetes raretes: El juego de cartas de consolas

 

Parecen un invento de Doraemon, pero existen y las tengo a mi vera en este momento. Hace unos 40 años, Heraclio Fournier sacó una serie de barajas de 32 cartas que aún nos resultan en este momento míticas debido a las constantes reediciones de éstas: las barajas de Familias del Mundo (con la mamá zulú que obsesiona a Palmiro Capón en El Jueves) o de niños de diversas regiones, o las de los dibujos de moda (yo tenía un puñado de éstas). Algunas de estas eran del tipo “aprender deleitando” (es decir, que no aprendes una mierda, pero te lo pasas decentemente). Actualmente la cosa se ha ido ajustando a un público más adulto y realmente aficionado, sobre todo debido a que los chavales que juegan ahora le dan al Magic o al Warcraft (juegos que debo añadir que jamás me han gustado. Matadme) y esa es una afición de aquellas que se suele mantener .

Pos güeno, desde hace un año  resulta que tenía puestos mis ojos sobre una baraja de cartas de fabricación austríaca llamada “ History of Gaming”, y que aparentemente no era más que para exponer. Dicha baraja muestra la evolución de las consolas desde la Odyssey de la que os hablé una vez hasta la Play 3 (bueno, en realidad la última carta muestra la archidesconocida Envisions Evo Phase One).  Al mirar más información descubrí que REALMENTE se podía jugar con ellas (con las cartas, claro) al juego llamado Quartet. Que qué es el Quartet? Pues señores, no es otra cosa que combates por turnos usando objetos: se empezó con cartas de coches. Un jugador elige una carta al azar, selecciona una característica del coche mostrado y la dice en voz alta. Si los otros jugadores tienen un número inferior en esa categoría (por ejemplo, caballos de potencia), el tío les gana las cartas, y si es otro el que tiene el número superior, se llevará las cartas del jugador, que se ha pasado de listo. Gana el que tiene más cartas una vez éstas se han agotado. En este caso se aplican estas reglas a las características de las consolas: Año, Velocidad de CPU, Memoria, Precio y Colores. El quid del juego, lo que lo hace intersante, es ver si, por ejemplo, una Bally Astrocade (1978) puede vencer a una Xbox 360.

Como me atrae el tema me la compré por 12 lúas (que es caro, pero un precio relativamente normal para una baraja de coleccionista friki: una de Bola de Drac con menos cartas y made in Spain cuesta 13, y en internet, los gastos de envío son, en fin…).

Tras revisarlas a fondo…

En la parte positiva: cartas duras y de tacto satinado, colores vivos, orientación descarada hacia el público europeo (Mega Drive en lugar de Genesis!; uno de los 8 grupos de cartas dedicado a productos europeos), original variación de un tema muy trillado y paquete de plástico en lugar de cajetilla de cartón.  

En la parte negativa, que se tiene que saber inglés para jugar (no problemo para mí, pero ya se sabe que por estos lares, el inglés…), que no atraen a mucho público más allá de los que se nos pone morcillona al ver una  Turbografx y que para tener el espacio costreñido a 32 cartas se han dejado en el tintero  todas las portátiles y otras consolas tan importantes como la Telstar, la Colecovision o la Nintendo 64.

Y así os he mostrado una de las chucherías que me compro a veces. Otro día os hablaré del Kanji Battle: combates entre Kanji!

 

 

 

Sustos frikis: Las cosas raras que nos asustaron

 

Un comentario de Pennywise sobre Pingu me ha llevado a escribir esto

Fobias. A todos nos pasan. Yo la sufro a las arañas y a la mayoría de insectos. Superé la fobia a los payasos y a los tíos disfrazados de mascotas apestosas, pero siguen dándome grima...

Bah, chuminadas. Estas son muy comunes. La verdad es que tengo otros miedos. Y son de lo más rebuscados!

Podemos empezar por algunas portadas de discos. A quién le pueden dar miedo las portadas de discos? El zombi de Iron Maiden es de lo más simpático, por ejemplo y no dá nada de miedo. Pero hay algunas que... Hablaré de un caso particular. Se trata del caso del single de una curiosa canción llamada "I want my baby back".

Mirad, me voy a enrollar mucho para que tengáis un background, que dicen los modernetes: a finales de los 50 y principios de los 60, concretamente en 1959 un teen idol norteamericano llamado Mark Dinning creó una aberración musical llamada "Teen Angel", cuya letra narraba la muerte de una pobre muchacha: el coche donde van ella y su novio se cala en un paso a nivel justo cuando viene el tren. Consiguen huir, pero repentinamente ella vuelve para el coche y el tren le entrega un fin al estilo Troma Productions. Al levantar el cadáver (o lo que queda de él), ven que en su mano apretaba el anillo de instituto (anillo baratejo que daban en algunos institutos americanos a los chicos para que se lo dieran a su novia) que se había quedado en el coche. Ooooooh! Qué bonito! Ooooooh! Qué tía más gilipollas, por dios! El éxito del tema llevó a hacer un montín de canciones de muertos: algunos – los menos - son temazos de primerísima calidad, como el patético pero excelente “Tell Laura I Love Her” (novio que se apunta a carrera de turismos para ganar dinero para anillo pero allí la palma pobrecillo) o ese peazo de tema que es “Last Kiss” (y su gran versión de Pearl Jam) o “Leader of the Pack”. Pero hubo cada mierda… En “Death Of An Angel”, en medio de la canción oyes a un tío que finge estar llorando y notas sin esfuerzo como se le escapa la risa entre los supuestos sollozos, en “The water was red” un tiburón mata a la chica y el maromo salta al agua, pilla al bicho, se lo carga a puñaladas y se queda la aleta como trofeo (a ese tendrían que haber contratado en “Tiburón”, coño!). Ya entonces aparecieron parodias como “Leader of the Laundromat” (la líder de la lavandería), de los Detergents. En 1965, un tipo muy cachondo llamado Jimmy Cross decidió que era hora de  acabar con tanto rollo e hizo otra parodia, ésta absolutamente enloquecida: “I Want my baby back”, en la que volviendo en coche de un concierto de los Beatles, el prota se la dá contra el mismísimo Leader of the Pack antes mentado. La chica queda descuartizada, con los trocitos esparcidos por la carretera. Total, que al no poder superar la muerte de su novia, el chaval profana la tumba, abre el ataúd y… Al final oímos el estribillo, cambiando “what” por “got” y sonando como si se estuviera cantando desde un sitio cerrado y muy estrecho. La controversia que causó este single mató al subgénero de canciones de muertes, que tan solo aparecieron muy esporádicamente (como en el caso de  la horribilísima Honey, de Bobby Goldsboro, que es la canción que Robotnik usa para torturar en el vídeo de mi anterior post, y que está en todas las listas de peores canciones de la historia). En 1978, se reeditó “I Want My Baby Back” para conmemorar su nombramiento oficioso como peor canción de la era del rock. Para ello se contó con una nota del mismo artista agradeciendo el honor (desgraciadamente falleció al cabo de un par de meses. Se dijo que en realidad J.C. no existía y que se trataba de un pseudónimo del gran cantautor Harry Nilsson, el de "Everybody's Talkin'", gran amigo suyo) una portada exclusiva y dios que portada (ya era hora, eh!): en blanco y negro vemos un dibujo deliberadamente cutre que muestra al maromo de la canción, en el momento de encontrar el ataúd. Su horrible rostro muestra las facciones de un hombre muy tarado que se mira el ataúd con gesto serio y una ojeras espactaculares. Parece que en cualquier momento vaya a levantar la vista para mirarnos y decirnos “Qué haces aquí, eh!” para después atacarnos con la pala. Su indumentaria (mono con tirantes y camiseta blanca, al más puro estilo redneck) tan solo refuerza el terror que rezuma este personaje. Al principio no me daba miedo, pero una noche soñé que oía la canción una y otra vez, y veía esa portada acercándose a mi rostro… Jamás he querido volver a verla. Buscad el nombre de la canción en el Google Images, porque de verdad que no quiero volver a mirar esa imagen.

Otro dibujo que me acojona era uno de un cancionero infantil. Ilustraba la canción “Margarideta Lleva’t de Matí”: la tal Margarideta estaba en una cama, tenía ojos romboides en blanco (y no parecían estar cerrados), y boca en forma de rombo también, lo que le deba un cierto aire a la máscara de Michael Myers. Eso sin contar la mirada asesina del sol que se asomaba por la ventana. Si en lugar de esa canción hubiera habido la partitura de Halloween (tini-ti-ti-ni-tini-tini-tini-ti-ti-ni…) hubiera funcionado mejor.

Y qué decir de los anuncios: sabed que llegué a fundar una asociación en en mis inicios en internet llamada “Asociación de Damnificados por el Payaso de Micolor” (ADPaM). Lo único que recuerdo es cómo chillaba y lloraba y corría a esconderme bajo la cama preso de genuino pánico. Y los gérmenes de Pato! Un acojone de cojones! Los he visto hace un momento (los originales, los que eran de goma) y con razón me cagaba.

Hablando de la tele, también me dio miedo E.T., pero se me fue enseguida. Ahora lo encuentro adorable, como todo dios. Lo que me mantuvo cagao fue una cosa que aparecía a diario antes de que empezaran Los Mundos de Yupi: se veía un cruz rosa sobre fondo celeste. De ésta se formaba una caja y de ella salía muy lentamente un muñeco de esos con muelle aguantando un cartón. Al llegar a la altura de la pantalla, en el cartón se mostrba la programación infantil del día. De fondo se oía una canción circense que acababa con un tin-ti-rin-tin y un sonoro POP! Al principo solo me inquietaba un poco, pero un buen día los de la tele tuvieron problemas y acabada la canción (que solo llegaba la final algunos días, normalmente cortaban antes) allí se quedaron muñeco y catón, fijos. Y yo esperando. Entonces, creo que debió haber un problema de sonido, porque de pronto, al cabo de un par de minutos se oyó de nuevo: POP! Fue como un screamer de esos que te envían a veces. Corrí hacia la cama de mis padres y me metí debajo. Al cabo de unos días, para chincharme, mi madre me cantó las últimas notas de la cancioncilla (pero sin POP). Me cabreé y ella se partió de risa.

Y ya que hablamos de tele, conocida es ya por vosotros (al menos por Penny) mi afición por los logos (visitad CLG wiki en los enlaces del blog para ver mis contribuciones a esta web de aficionados a los logos: escribo bajo el pseudónimo de bigladiesman. Me encontraréis en Spanish Logos seguro). En mi época infantil siempre me inquietó el de la productora Starry Night, en el que se ve una imagen de Chicago por la noche, aparece un cometa, estalla con un CLAP!, y mientras salen todo de estrellas se oye un maníaco partiéndose  la caja. Un tipo dijo una vez que el logo representaba a un chuloputas que le pegaba una gofetá a una de sus chicas en Chicago y se petaba de risa (lo decía en cachondeo, claro. O no?). Y la musiquilla de la cortinilla de la publicidad de TV3? Sí, la de los tres bastoncillos simpáticos! Qué miedo, oiga.

Y tantas cosas ridículas más… Me gustaría que dejárais también vuestras fobias peculiares. Creo que nos podemos reir mucho juntos.

 

Cosas que me dan rabia

 

WEASELS RIPPED MY FLESH!!!

 

Este es un post muy simple, para que conozcais esas pequeñas estupideces que le alteran el ánimo a uno. Este artículo contará con una segunda parte, mucho más elaborada, que ya hace tiempo que redacto y que estará deidacada a personajes de ficción que odio. Pero volvamos al tema. He aquí ciertas cosas que me alteran la sangre:

- La gente que cuando hablas en la mesa te apuntan con el chuchillo para dar énfasis a la conversación. Me pongo enfermo, aunque sean cuchillos sin punta.

- La gente que escupe por la calle.

- Los comentarios de los usuarios de las webs de noticias sobre cualquier tema, que suelen acabar en batallas dialécticas campales.

- Relacionado con lo anterior: los internautas yanquis que te dicen "get a life" ("tómatelo con calma") cuando rebates lo que opinan y después, en el mismo post/comentario te llaman de terrorista p’arriba si los criticas a ellos o a su país. Si te insultan, como te lo vas a tomar con calma? (A mi esto nunca me ha pasado con ningún internauta de ese país, pero viendo la que se arma en algunas webs...).

- La gente que se lame las yemas de los dedos al pasar páginas de libros. Queda queco y encima es antihigiénico y marrano (deformación profesional, ya se sabe...).

- Los abuelos que piden educación y respeto a los jóvenes sin que ellos tengan ningún tipo de educación ni tampoco respeto

- Los capítulos de series de dibujos animados/cómics en los que todo el mundo se acaba riendo a la vez al final. Me dá una rabia...

- Los consejillos esos que daban al final de los dibujos animados en los 80 y principios de los 90. Como si a mí me tuviera que educar un monigote que se mueve a 24 fotogramas por segundo, no te jode...

- Otra de dibujos: las series de Hanna-Barbera de los 70 y 80 (menos los Autos Locos, Hong Kong Phooey y pocos más que se salvan). Ese buenrollismo que se respiraba, los crossovers o  "cruces baratos" que en su día criticó Bart Simpson (en un capítulo donde precisamente había un cruce barato de esos) como Los Picapiedra conocen a los Supersónicos o la boda de Pedro y Wilma, donde saltándose toda continuidad histórica estaban invitados Yogi, Tiro Loco, Huckelberry Hound o Maguila el Gorila.

- La gente que se despide con un "pyon" en los foros de manga.

- Los personajes - que generalmente se dan en los animes dirigidos a un público infantil - que repíten al final de cada frase una sílaba o onomatopeya que siempre, siempre, siempre resulta ser la misma.

- Las supuestas reflexiones filosóficas que se ponen algunos como nick en Messenger. De hecho detesto el Messenger como tal, y rara vez lo he usado.

- Las tías que solo te valoran como hombre si fumas y vas a la discoteca (esta es de mi hermano, y coincidimos).

- La gente (normalmente yayos que fuman unos puros enormes) que hace callar a los que están animando en el Camp Nou, como si Can Barça fuera el Liceu.

- El Kaaza.

- Los anuncios de las zapatillas Leli Keli.

- Esa cancioncilla del anuncio de turismo de Andalucía con esa voz quejumbrosa que hace "Déeeeeejateeeee llevaaaaaaaaar"

- Los dibujos de Jordi Labanda.

- La música de Camela.

Seguro que me dejo un puñado de cosas pero este montoncillo ya me hace hervir la sangre pyon. Manteneos en la onda para mi repasillo de personajes odiosos pyon.

Hasta entonces pyon (qué rabia me doy a mi mismo!).

Meme sin Sr. Bobo

Pos resulta que mi colega Muramasa me ha enviado un meme que consiste en decir seis pequeñas y poco importantes cosas que me hacen sentir feliz. 
Las normas son las siguientes:

- Escribir seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
- Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
- Poner las reglas en el blog.
- Elegir seis personas para continuar el desafío.
- Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.

 

Bueno. Vamos a ver: las seis cosas que me hacen feliz son:

- Ir a una tienda de cómics y volver a casa con un cargamento que valga la pena.

- Ir bien de vientre.

- El onanismo.

- Las victorias del Barça (cuanto más épicas mejor).

- Entrar en una biblioteca a la que no haya ido nunca y regocijarme con las pelis chulas que pueden caer en mis manos.

- Jugar con el MAME.

 

De las personas que tengo por aquí solo dos no han hecho meme, y una no tiene blog. Así que que se lo paso a Tidusin

See ya in hell!

 

 

Cagarela Productions presenta: Cómo recrear unos temibles androides

Gracias a los consejos de mi coleguilla youtubero Sammy t3h Snake he podido acceder a esta obra maestra del terror involuntario, dentro de ese gran género que son las mascotas de restaurantes de fast food, en combinación con las virguerías bricomaníacas. Si os pensábais que Ronald McDonald y el rey acartonao de Burger King daban grima y la eficiencia antinatural de aquellos recios vizcaínos os acojonaba, ved esto y temblad, amigüitos. Y estamos hablando tan solo del primer episodio de una trología.

Se recomienda ver de noche y con las luces apagadas.

Y si no lo véis, pulsad en este enlace: http://es.youtube.com/watch?v=GXCrVNEwGxM

Y no, no es lo peor que he visto. Esperad que os presente un día a Ernie y a la letra M (y no, este Ernie no es el mismo que aquí conocemos y amamos como Epi).

Y con esto y un bizcocho...